jueves, 1 de agosto de 2013

Antiguas negociaciones que explican la derrota del PRI

Antiguas negociaciones que explican la derrota del PRI

Alejandro Mondragón/Al Portador/Status

Es ya recurrente escuchar en los pasillos del CEN del PRI que el tricolor en Puebla no perdió el 7 de julio del 2013, sino en el año 2011 cuando se aprobaron las reformas electorales.

El argumento es usado para responsabilizar a los diputados priistas que dieron su voto en el Congreso del Estado para validar, además de la nueva distritación, las candidaturas comunes y el periodo del año 8 meses de la mini gubernatura.

Sin embargo, lo que nunca se ha dicho es que los legisladores locales simplemente siguieron las instrucciones marcadas por la dirigencia nacional, encabezada en esa época por Humberto Moreira y el operador del propio Enrique Peña Nieto: Ricardo Aguilar.

La víspera de la aprobación de la reforma electoral, acordada en el DF por el gobernador Rafael Moreno Valle y el dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, estuvo plagada de mensajes cifrados.

Y es que en el momento en que se empezaba a romper el hilo de la relación PRI-RMV apareció la mano de Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado de México que buscaba ya la presidencia de la República en el 2012.

Ante las versiones que indicaban que Humberto Moreira sería presionado por su relación con la maestra Elba Esther Gordillo para inclinarse a favor de la propuesta original de la reforma electoral de Moreno Valle, Peña Nieto mandó un mensaje claro al gobernador poblano: "el tema es prioritario para mí, cómo negociamos".

Fue a través del secretario de Organización del CEN del PRI, Ricardo Aguilar Castillo –y no Moreira— quien envió un comunicado para dejar en claro que la reforma no pasaría en los términos que quería el gobernador y, sin rupturas, ofreció un diálogo sin prisas.

Ricardo Aguilar fue el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI del Estado de México y artífice de la alianza partidista con Panal y PVEM para llevar al triunfo a Eruviel Ávila.

Ya con el acuse de recibo, Moreira tuvo el camino más fácil para exponerle al gobernador Moreno Valle el interés de Peña Nieto y el PRI porque la reforma requería de acuerdos amplios que abarcaran su aprobación en función de la negociación, el presupuesto poblano del próximo año y el papel que asumiría de cara a la elección del 2012.

Con la jugada de recurrir a Ricardo Aguilar y no a Humberto Moreira, como punto de partida del Pacto del Estoril, la maestra Elba Esther Gordillo no resultó factor determinante.

Otros interlocutores

Otro de los mensajes cifrados de la dirigencia nacional es que en el ámbito local no se encontraba atrás de la oposición a la reforma el ex gobernador Mario Marín Torres.

Y es que en las reuniones entre dirigencia y priismo poblano acudieron, por obvias razones, José Luis Márquez, como coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en el Congreso del Estado; y Juan Carlos Lastiri como líder local del partido en Puebla. Asistió Jorge Estefan Chidiac, secretario de Finanzas y hombre cercano a Moreira, pero estuvo Javier López Zavala.

Ya para la reunión con Moreno Valle se excluyó a Estefan, pero sí asistió el ex candidato derrotado a la gubernatura.

Nadie cree que fue en calidad de secretario general adjunto del PRI.

Su posición se entendería, entonces, en el interés del CEN y del propio Peña Nieto de desmarcar al priismo del marinismo.

¿Y por qué Zavala?

Por la influencia que tiene sobre buena parte de los diputados locales y presidentes municipales de extracción priista.

En pocas palabras, los priistas se siguen haciendo como El Tío Lolo.

alemondras@iCloud.com

@AleMondras

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