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domingo, 4 de agosto de 2013

INICIAN TRABAJOS PARA CONSTITUIR EL GRUPO PROMOTOR DEL MOVIMIENTO COMUNISTA MEXICANO (MCM) EN PUEBLA. Puebla, Pue., 1 Agosto 2013



ACTA DE LA SESIÓN PARA INICIAR LOS TRABAJOS DE CONSTITUCIÓN DEL GRUPO PROMOTOR DEL MOVIMIENTO COMUNISTA MEXICANO EN PUEBLA.
Puebla, Pue., 2 Agosto 2013

Siendo las doce del día, del viernes 2 de agosto de 2013, reunidos en el restaurante Sanborn’s de San Francisco, Puebla, con la presencia de Héctor Bernal Mendoza, Alfredo Díaz Rivera, Marco Antonio Moreno Ortega, Jaime Ornelas Delgado y Luis Ortega Morales, se dio inicio a la reunión en la que todos y cada uno de los presentes, intervinieron sobre la necesidad de constituir una organización que tuviera como cometido inicial la de convertirse en un foro de análisis y discusión de los acontecimientos políticos y de las diversas ideas y propuestas, así como de los estudios y análisis sobre la situación económica, política, social y cultural del estado de Puebla, del país y del mundo, sobre la base de un método marxista, con un planteamiento claramente anticapitalista, que dejara clara la existencia de las clases sociales y que vislumbrara una salida al capitalismo y al neoliberalismo, que ha sido llamado el Comunismo.
Además se puso el acento en la necesidad de convertirse en impulsor de la unidad de todas las expresiones, grupos, corrientes, movimientos y personas de izquierda anticapitalista, para desarrollar acciones y discusiones conjuntas y elaborar propuestas de transformación de la actual situación de miseria y explotación de los trabajadores poblanos y mexicanos que nos lleven a la transformación de nuestra sociedad.
La preocupación principal fue la ausencia de este debate en el seno de las organizaciones y partidos políticos que actualmente se expresan en el Estado de Puebla y la superficialidad de las propuestas que se han enarbolado hasta ahora, pero, sobre todo ante los resultados recientes del proceso electoral que le han dado al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas una posibilidad de control casi absoluto del estado de Puebla, en todas y cada una de sus expresiones. Esto ha sido y ha dado como resultado la reducción al mínimo de las expresiones orgánicas de la izquierda y la reducida existencia del movimiento social, hasta ahora, incapaz de presentar una alternativa.
Se informó además, de la comunicación que se tiene con los compañeros que coordinan al MCM en la ciudad de México, la circulación del boletín nacional que ya va en el número 46 y de la necesidad de participar en este. Se informó del anterior esfuerzo de constituir el MCM en Puebla, el pasado 19 de noviembre de 2012 y que finalmente no tuvo continuidad, pero que existían documentos que se harían circular.   
Finalmente se acordó:
1.     Que con los reunidos se constituyera el Grupo promotor del Movimiento Comunista Mexicano en Puebla.
2.     Se intercambiara la información y documentos de análisis que recientemente han circulado del MCM y de otras organizaciones y expresiones de la izquierda.
3.      Que se convocara a una próxima reunión para el día viernes 8 de agosto a las 18 horas en el sur de la ciudad de Puebla.
4.      Se recomendó presentar proyectos para un breve llamamiento para la constitución formal del MCM en Puebla, calendario de actividades;
5.     Proponer a las compañeras y compañeros a los que se les invitaría a formar parte de este Grupo promotor y del MCM.
6.     A partir de esa siguiente reunión quedaría formalmente constituido el Grupo promotor del MCM en Puebla,
7.     Dar los pasos para la elaboración de un boletín de análisis e información y
8.     Se convocaría a la Asamblea Estatal del Movimiento Comunista Mexicano en Puebla.
Siendo las 15 horas de ese mismo día se da por finalizada a reunión, convocando a los presentes a la siguiente, recomendando puntual asistencia.

lunes, 31 de octubre de 2011

LLAMAMIENTO DEL MOVIMIENTO COMUNISTA MEXICANO (MCM)

LLAMAMIENTO DEL MOVIMIENTO COMUNISTA MEXICANO (MCM)
El país requiere de una alternativa anticapitalista, que se construya desde la crisis del capitalismo, como resultado de la acción del movimiento social, político y cultural, cuyos dirigentes estén organizados específicamente para realizar esta tarea, preparados y dispuestos a poner por encima de sus intereses individuales, los del colectivo orgánico y social, y que sean capaces de interpretar colectivamente la realidad y fijar las perspectivas que nos acerquen al objetivo. Para tal tarea se requiere un compromiso de militancia colectiva, un esfuerzo para el estudio cotidiano y una responsabilidad para el cumplimiento de las tareas acordadas, en un proceso de vigilancia autocrítica y de balances continuos. Ser portadores de una cultura para la transformación del capitalismo al comunismo.
Quienes en un período de nuestra vida militamos en el comunismo y que ahora sostenemos la posibilidad de ese cambio, -que no hemos sido cooptados por el individualismo y los intereses puramente económicos para alcanzar lo más rápido posible las altas esferas de los estratos sociales- hoy, ante la evidente ausencia de perspectiva organizacional y política, podemos iniciar la construcción de esa alternativa, con base en los principios propios de una conducta en beneficio de las clases desposeídas.
Pero también, están muchos jóvenes que se han dado cuenta de la ausencia de esa alternativa organizacional, están en búsqueda de coincidencias con quienes tienen la identidad cultural, ideológica, política o profesional. La gran mayoría de estos desconocen por completo la experiencia de la militancia comunista, pero en su rechazo a la participación en alguno de los partidos político-electorales, todo parece un abismo de irremediable suicidio. A esos jóvenes debemos mostrarles las experiencias, pero sobre todo construir una dinámica de participación colectiva comunitaria, en la discusión, en el análisis, en la búsqueda de alternativas y en la formación para  el estudio riguroso, profundo y científico de la realidad.
Sin embargo, la viabilidad del comunismo en México es todavía algo que se tiene que demostrar, o en su caso, construir, y eso requiere un esfuerzo de reflexión, de organización y de discusión colectiva. Esto pasa obligatoriamente por la discusión de lo que no es el comunismo, o en su caso, que el comunismo no pasa necesariamente por los socialismos que conocimos y que supuestamente eran los períodos de transición al comunismo.  De la misma forma, la práctica de los comunistas y la estrategia aplicada por estos, no necesariamente significa la aplicación de principios y políticas consecuentes con el objetivo de construir el comunismo, lo que obliga a una discusión sobre el valor de la práctica y  la estrategia que los comunistas aplicaron en las décadas pasadas, en las organizaciones sociales y en las instituciones donde la presencia comunista fue determinante.   
Pero también, la viabilidad del comunismo en México, no tiene que ser reducido a la viabilidad del comunismo europeo en Latinoamérica. La viabilidad del comunismo como salida al capitalismo mundial o latinoamericano es solo un método de análisis de la realidad, pero no es el sustento concreto de esa transformación. Eso es precisamente lo que se tiene que construir y su realización es exactamente su demostración. La práctica es el elemento clave de la transformación, pero la práctica aquí y ahora, en México, y en el México actual, sin traslados mecánicos de experiencias históricas y geográficas que nos son totalmente ajenas. Por ello, no se trata de estudiar a Marx, sino de conocer bien a los marxistas y en especial a los latinoamericanos. De aquí, la necesidad de tener claro lo que significa el izquierdismo en México, lo que son y lo que proponen las diversas organizaciones de izquierda y hasta donde la izquierda, incluida MORENA, en el ámbito pacífico, electoral y constitucional, representan una alternativa de reforma radical del capitalismo mexicano que alivie la situación de las clases pobres y desarrolle la concientización política, social y cultural del pueblo.     
En fin, la posibilidad de la existencia de una alternativa anticapitalista, se reduce a la posibilidad de construirla y eso solo es posible en la discusión colectiva y en la militancia política, con principios comunitarios y compromisos de cabalidad, de solidaridad, propios de quienes están convencidos de esta tarea.
La reconstrucción de esta enorme tarea no es la simple recuperación de las siglas, del significado profundo del comunismo o de la simbología de la hoz y el martillo, sino que es la conjunción de ideas, propuestas de solución, acciones conjuntas y comunitarismo como concepción de vida y de trabajo, lo que nos puede unificar en un torrente que se convierta en un gran movimiento, cuya inercia arrastre a todos los pobres de México en una organización que proponga salidas reales a las penurias de los trabajadores, desempleados, amas de casa, indígenas, migrantes, profesionistas, en fin a todos los sectores de los desposeídos, que hoy no tienen alternativa.
La historia de nuestro país, nos muestra la resistencia de los indígenas a la explotación capitalista, pero también la sumisión a los patrones y caciques. El subdesarrollo, producto de la super explotación colonial y neocolonial, nos da características radicalmente distintas al capitalismo europeo. La pérdida de identidad indígena y la ambigüedad  del criollismo, imposibilitan una posición de clase y es difícil asumir una postura independiente y radical ante el capitalismo, sobre todo por los niveles de dominio y super explotación en que nos tiene el imperialismo norteamericano. Difícilmente encontraremos en los gobiernos mexicanos una postura autónoma e independiente ante el gobierno norteamericano. La resistencia cultural indígena a lo largo del coloniaje, las batallas de la clase obrera, a lo largo del siglo XX y en especial en los 50s y 60s y las protestas de los universitarios en los 60s y 70s. La lucha guerrillera urbana de los 70s. y  las luchas populares y campesinas en los 80s., nos demuestran una larga experiencia de oposición anticapitalista y de resistencia política, social y cultural. Sin embargo, eso no se tradujo en la construcción organizaciones obreras, sociales y políticas independientes,  de larga tradición, capaces de generalizar su lucha y poner en crisis al sistema político en un  determinado país. Por el contrario, existe un retroceso en la resistencia y la organización de la clase obrera y de los sectores sociales de las clases populares. Esa es una tarea urgente que obligatoriamente requerimos para cumplir con nuestro objetivo.
La derecha salinista y priista, así como la panista y la perredista, junto con sus tribus y sus grupos corporativos, clientelares y gestores de proyectos productivos, las iglesias, los empresarios, la burocracia gubernamental y de las instituciones autónomas, así como el imperialismo norteamericano y de la OTAN, no tienen contemplado el surgimiento de un movimiento comunista en México, a pesar de los diferentes grupos que así se apellidan, por lo que es posible un repunte de la persecución y el odio, que ya es histórico en contra de los comunistas. Solo la organización y la verdadera identidad de izquierda consecuente y anticapitalista, hará posible -como siempre lo hemos hecho-,  detener esos embates y derrotarlos, como lo están, históricamente.

CONVOCATORIA A LA PRIMERA ASAMBLEA REGIONAL PUEBLA-TLAXCALA, DEL MOVIMIENTO COMUNISTA MEXICANO (MCM)
Por todo ello, es que los convocamos a la Primera Asamblea Regional Puebla-Tlaxcala, del Movimiento Comunista Mexicano (MCM) e iniciar con ello el camino de construcción de la alternativa anticapitalista para México y la región, para el próximo sábado 19 de noviembre a la 16 horas, en la Calle 6 norte Nº 3, altos, Col. Centro, con la presencia de Xavier Robles y Guadalupe Ortega, cineastas y guionistas de “Rojo Amanecer”  
Atentamente
H. Puebla de Z., a 30 de octubre de 2011
http://colectivorumboproletario.blogspot.com/2011/03/los-contenidosdenuestralucha.html
La Comisión convocante
Teresa Bonilla Fernández, Ignacio Silva León, Luis Ortega Morales, Alma Leticia León, José Isabel Juárez Torres.
(firmar convocatoria)

EL CAPITALISMO HOY Y LA LUCHA DE CLASES EN MEXICO. Armando Martínez Verdugo


EL CAPITALISMO HOY Y LA LUCHA DE CLASES EN MEXICO; BASES PARA ELABORAR LAS LÍNEAS DE COMBATE DEL MCM

PRESENTACION
Por acuerdo de la Coordinadora Nacional reunida el uno de octubre de 2011 se formó la Comisión de investigación del Movimiento Comunista Mexicano. Su formación obedece a la necesidad de dotarnos del conocimiento indispensable que permita al MCM elaborar sus líneas de combate: estrategia, línea política de periodo y táctica.
La Comisión de investigación fue electa directamente por aquella reunión del uno de enero, pero asumió un carácter abierto, es decir, podrán incorporarse a su seno las o los militantes del Movimiento que lo deseen. Esa reunión no definió a la Comisión formas de operar ni plazos para el cumplimiento de su cometido; la dejó en libertad para auto-organizarse. Las orientaciones fundamentales para su conformación, sin embargo, fueron expuestas en dicha reunión de la CN, sobre todo cuando se planteó la necesidad de basar la elaboración de la línea política en la aprehensión del estado real de la contradicción capital-trabajo, de las actuales formas de producción de plusvalía, de la explotación actual de los trabajadores, de las formas específicas que hoy asume la subsunción del trabajo por el capital, de los actuales rasgos del Poder del capital sobre el trabajo, es decir, sobre la actual lucha de clases, pues los comunistas no hemos vuelto para arreglar entuertos del sistema sino para coadyuvar a su subversión radical y definitiva.
La formación de esta Comisión es un reconocimiento de que hoy en el MCM no se cuenta con un conocimiento de tal naturaleza o lo que tenemos es insuficiente, y que persistir en el intento de formular la línea política del MCM sin solventar mínimamente aquella ausencia es cuando menos desatinado.
La Comisión de investigación del MCM llevará a cabo sus trabajos en tres sentidos: 1) organizará y realizará la investigación; 2) difundirá sus avances y resultados a todo el Movimiento; 3) presentará a los órganos de dirección del MCM propuestas de acción política, que den base a la investigación y le conviertan en proceso vivo de construcción revolucionaria.
Como un primer paso para organizar la tarea encomendada presentamos aquí nuestro primer PROTOCOLO DE INVESTIGACION con el que sólo se busca orientarnos en nuestro trabajo.
INTRODUCCION

El presente estudio se lleva a cabo desde el plano de una investigación militante, es decir, somos el sujeto y el objeto de esta indagación, investigamos un problema del que somos parte constitutiva social y políticamente hablando. En segundo lugar, es militante, porque la llevamos a cabo bajo una ubicación y un compromiso político revolucionario.
 Nuestra perspectiva de investigación es comunista porque asumimos quejamás podrá comprenderse el contenido profundo del capitalismo sin una concepción real y un sostenimiento de la autodeterminación de los trabajadores, lo que implica que no investigamos, no discutimos ni buscamos la reorganización de la sociedad, sino la abolición del trabajo asalariado, no la sustitución de un régimen político por otro sino el establecimiento de la conducción de sus propias vidas por el conjunto del pueblo, la dirección de la producción de la vida integral por el conjunto de los trabajadores, la determinación y organización por el propio pueblo de cada aspecto de su vida, la abolición inmediata de la división fundamental de la sociedad en un estrato de dirigentes y una masa de ejecutantes. Investigamos al capitalismo bajo la visión de que en sus entrañas está su negación radical que es la que nos interesa poner en relieve, para así dar proceso  a una vida humana en la que lo básico no sea un gran desarrollo de las fuerzas productivas, no un incremento de la satisfacción de las necesidades como consumidores, ni tampoco un aumento de los derechos políticos, sino el cambio radical de la naturaleza y del contenido del trabajo, de la producción integral de la vida. En nuestra perspectiva, la libertad es una mitificación si no comprende la capacidad humana de decidir en la actividad humana fundamental: la actividad productora de la propia vida. La autonomía es una farsa si no engloba la capacidad para traducir aquella capacidad decisoria (libertad) en capacidad constructora del modo y el proyecto de producir la vida propia. La independencia será una quimera si no constituye la capacidad de los trabajadores para hacer lo anterior realizando su interés, su cultura, su manera de ser, su identidad. Lo mismo ocurrirá con la democracia si no es la capacidad para hacer cumplir la libertad, la autonomía y la independencia social, sin permitir nunca su re-enajenación. Este es el verdadero contenido del comunismo y desde él nos disponemos a indagar las condiciones que permitan su realización.
OBJETIVOS
General. Dar cuenta de las características fundamentales del capitalismo hoy y de la lucha de clases en México.
Particular. Construir un breve esbozo de la línea política del Movimiento Comunista Mexicano en el actual periodo de la lucha social y de clases en México.


JUSTIFICACION

El capitalismo no es estático; hoy vive una nueva etapa en su movimiento, un lapso en el que si bien se reiteran relaciones estructurales que fundan al sistema, éstas adoptan formas nuevas que se despliegan al lado de relaciones y de estructuras completamente inéditas (conversión del despotismo de fábrica en un despotismo social, por ejemplo). Los militantes del Movimiento Comunista Mexicano debemos conocer con la mayor profundidad posible estas nuevas transformaciones capitalistas las que, en última instancia, son desarrollos nuevos de la contradicción entre el capital y el trabajo. La elaboración de nuestras líneas de lucha nos remite indefectiblemente al estudio y a la comprensión de estos nuevos fenómenos del terreno en el que desplegamos nuestra acción política.
Históricamente está demostrado que el punto de partida de una formulación de las líneas de combate comunista mexicano es la caracterización deldesarrollo del capitalismo en México y en el mundo hoy. Y está evidenciado también que esta caracterización es posible como una tarea especial que requiere concentración y priorización. No se trata de llevar a cabo una investigación intelectualoide, sino envueltos en los problemas políticos más candentes de la lucha de clases en este momento. Pero tampoco se trata de mediomanejar las cosas para medioelaborar nuestros lineamientos, e ir arrastrando deudas teóricas y de construcción que siempre estarán exigiendo solución verdadera.
El simple hecho de proclamar que nosotros, los comunistas del MCM, no nos ubicamos en los actuales parámetros de la caracterización de lo que ocurre en México y no asumimos las propuestas hasta hoy dominantes sino que buscamos, y estamos trabajando en ello, propuestas y lineamientos de lucha verdaderamente anti-capitalistas, e invitamos a que nos juntemos para conseguirlo, nos permitirá abrir expectativas nuevas ante nuestro pueblo y nuestra juventud.
Si el MCM se dispone a llenar el hueco que significa la ausencia casi total de una voz y de una acción verdaderamente comunistas, está obligado a retomar, en las condiciones nuevas, la tarea de investigación y construcción de una caracterización de lo real existente, tarea que o hemos abandonado o sólo parcialmente tenemos cubierta.

ALGUNAS CLAVES QUE PUEDEN AYUDAR

1.    Las líneas de lucha o de combate de los comunistas son componente inseparable de un sistema de conducción comunista. Este complejo sistémico se compone de:
a)    Los principios.
b)   El programa de la revolución.
c)    Las plataformas de lucha, o los pliegos petitorios.
d)   La vía de la revolución.
e)    Las formas y las estructuras de la organización de los comunistas.
f)     El tipo organizacional con el que actúan los comunistas.
Se trata de un sistema, es decir, estos componentes son inseparables, se retroalimentan, se influyen mutuamente, guardan y realizan una coherencia (están cruzados por los mismos fines y “jalan” hacia la misma dirección), constituyen una organicidad comunista. El MCM deberá construirlos-formularlos como sus herramientas para un trabajo verdaderamente comunista.
2.    Asumiendo que estos conceptos son convencionales, proponemos entender como líneas de lucha o de combate a
a.     La estrategia.
b.    La línea política de periodo.
c.     La táctica.
Cada una de estas líneas comprende, se basa o busca realizar:
a.     Los objetivos centrales.
b.    Las tareas centrales.
c.     Las metas centrales.
d.    Las consignas centrales.
e.     Las formas de lucha y de organización centrales…
… que los comunistas impulsan e impulsarán en lapsos determinados del movimiento de la lucha social y de clases, lapsos como:
a.     La época por la que pasa la conflictividad entre capital y trabajo (línea general del movimiento comunista internacional).
b.    El proceso total “nacional” (Estrategia).
c.     El periodo (línea política de periodo).
d.    El momento actual (la táctica).

3.    La delimitación de la lucha social y de clases, que se expresa en los lapsosanotados (separados por numerosas etapas y fases con sus respectivascoyunturas) no es ocurrencia de los revolucionarios, sino que conforma una manifestación objetiva y subjetiva de las contradicciones que componen al sistema capitalista. Hay que estudiar estas manifestaciones, algunas de las cuales son:
a.     Ubicar la característica más significativa del movimiento del conjunto de lasfuerzas motrices de la revolución.
b.    Encontrar la peculiaridad más específica del movimiento del sector activodel pueblo (sociopolíticamente más dinámico en el lapso concreto; algún autor comunista le llama la vanguardia social), reconociendo que los procesos de cambio no son jalonados por el cien por cien de la población, sino que, con frecuencia, se destacan de su seno conjuntos de diversa proporción que asumen comprensiones, voluntades y actitudes de mayor avanzada política que el resto.
c.     La peculiaridad del movimiento del Poder (no reducido al Estado y menos al Gobierno).
d.    La peculiaridad más notable del movimiento de la organización comunista(lo que en el marxismo-leninismo se ha denominado la vanguardia política del proletariado).
El propósito es dar seguimiento a estos “nichos” de la conflictividad, a través del estudio de relaciones básicas del proceso de explotación del trabajo por el capital, como:
a)    La especificidad de la acumulación del capital, en la etapa concreta de su desarrollo.
b)   La especificidad de los sectores de la producción: Sector I (producción de medios de producción para producir medios de producción); Sector II (producción  de medios de consumo).
c)    Rastrear si el producto global se realiza en el mercado interno o en el mundial.
d)   Cuál tipo de consumo predomina: consumo productivo, consumo individual.
e)    Ubicar todo lo anterior en su correlación planetaria, como elementos decivilización.
f)     La institucionalidad y la normatividad, no sólo las estatales sino también las civiles, las sociales, las ciudadanas, las propias a la convivencia humana.
Para dar uso y ejercicio a este cúmulo de claves y definir el lapso concreto para el que se está planteando la línea de lucha o de combate determinada, pueden rastrearse varias circunstancias o “indicadores”, por ejemplo:

INDICADORES
1
Manera de manifestarse la Pugna Política
2
Crisis económica
3
Crisis política
4
Crisis social
5
Posiciones e intereses de las clases y fuerzas en pugna
6
Política de alianzas
7
Las alternativas
8
Las predicciones políticas
9
La línea política
10
Flujo, reflujo
11
Capacidad de los grupos  y organizaciones políticas
12
Auge de masas
13
Los libradores de la lucha
14
Posibilidades de cambios en la sociedad

De acuerdo a como se presenten estas “variables” puede definirse uno u otro periodo de la lucha social y de clases. Así, se habla de periodo de acumulación de fuerzas, periodo de encrucijada, periodo pre-revolucionario, periodo revolucionario, por ejemplo. Y ello implica que los comunistas, en el lapso definido despliegan su línea política concreta en la forma de objetivos centrales, tareas centrales, metas centrales, consignas centrales, etc. para el lapso histórico determinado.
 ACLARACIONES OBLIGADAS
Un proyecto de investigación, como se sabe, es una simple orientación general, una guía que ayudará a construir un camino original frente al problema objeto de la investigación; una guía que no puede verse como esquema obligado; en el proceso de la indagación sufre cambios y, al final, puede que de él no quede ni el título. Como esquema de trabajo, necesariamente se mueve con abstracciones, conceptos y categorías, así que no se le puede incriminar de no referirse a “cosas concretas” en el sentido de no moverse exclusivamente en el campo de lo realmente inmediato; lo real existente está en la abstracción como real pensado, pero está.
Es un instrumento de trabajo interno del MCM y, más que nada, de laComisión, así que no es para “las masas”. En todo caso, si esta propuesta se quiere llevar a un nivel de talleres de militantes con sectores de pueblo, a partir de él puede elaborarse una formulación especial; pero no es volante ni manifiesto; no está destinado a la propaganda ni a la agitación. Aunque puede ayudar a orientarse en la agitación y la propaganda.
Los conceptos aquí usados son convencionales, esto es, su contenido es una propuesta del autor de este proyecto, quien no pretende que todos le den el mismo sentido y significado a cada término. En el MCM, habremos de ir construyendo un lenguaje más o menos común y una hermenéutica propia, así como estilos de exposición no únicos pero que sí nos vayan dando identidad.
(Elaborado por Armando Martínez Verdugo, en México, D.F., el 26 de octubre de 2011).

domingo, 7 de agosto de 2011

MARCO HISTÓRICO DE LA TESIS 23 DEL PCM. Comisión de Cultura

MARCO HISTÓRICO DE LA TESIS 23 DEL PCM

Aunque el recién legalizado partido de los comunistas ya realizaba importantes actividades públicas desde el año 1976, cuando participó de manera independiente en la contienda electoral presidencial postulando a Valentín Campa, eran tiempos todavía marcados por la clandestinidad a la que el gobierno federal lo había condenado desde el maximato callista, allá por los años 30’s.
Es verdad que durante el cardenismo, en el marco de las reformas que el presidente Lázaro Cárdenas estableció con apoyo de las clases trabajadoras, el PCM logró desarrollar una actividad importante y abierta, pero ésta bajó de perfil con el régimen avilacamachista y,  con la llegada de Miguel Alemán al poder, particularmente con el “charrazo” de 1948, el PCM fue acosado y sus cuadros sujetos de represión.
En 1968, numerosos cuadros del PCM fueron encarcelados por su participación en el Movimiento Estudiantil-Popular de ese año. En 1970, el genocida Luis Echeverría Álvarez obtuvo la presidencia de la república, y en 1971 hizo un intento por reconciliarse con las llamadas clases medias y con los propios estudiantes. Diseñó una política parcialmente reformista conocida en los medios como la “apertura democrática”, en realidad una vulgar maniobra para “limpiar” la imagen de quien destacadamente estaba señalado como autor intelectual de la masacre del 2 de octubre, en Tlatelolco. Esa “apertura democrática” fue aprovechada por el Ing. Heberto Castillo y el dirigente ferrocarrilero Demetrio Vallejo, quienes obtuvieron facilidades para crear el Consejo Nacional de Auscultación y Organización, y, en 1974, el Partido Mexicano de los Trabajadores, que fuera señalado en este periodo como “aperturista” y reformista. Otros destacados intelectuales como Octavio Paz y Carlos Fuentes también apoyaron la llamada “apertura democrática”.
A partir de 1971, los presos políticos fueron saliendo de la cárcel en pequeños grupos. A algunos de ellos, como los más notorios dirigentes del Movimiento Estudiantil Popular de 1968, se les sacó de la cárcel pero inmediatamente se les exilió del país, aunque ellos aprovecharon la primera oportunidad para regresar. El célebre escritor y dirigente moral de muchos comunistas, José Revueltas, fue también liberado y moriría pocos años después.
Desde luego, Echeverría Álvarez no era ni con mucho un demócrata convencido, pero sí percibió la necesidad de abrir los espacios autoritarios y burocráticos que prevalecían políticamente y que eran utilizados contra la clase obrera, los campesinos y el resto de los trabajadores del país. (En el cine, por ejemplo, dado que el hermano del presidente era un conocido actor, Rodolfo Landa, que simpatizaba con el cine social –y a causa de otros factores en los que no profundizaremos por ahora-, se diseñó una política cinematográfica que permitió numerosa obra fílmica de calidad, de la que estaban a cargo cineastas y escritores más o menos recién venidos, como Felipe Cazals, Jorge Fons y Arturo Ripstein –entre los más reconocidos aun en la actualidad-, que pronto crearon la percepción en el pueblo de que la situación política estaba cambiando y de que se abrían espacios democráticos en el sistema político dominante.)
La inconsistencia de la llamada “apertura democrática” fue evidente en el conflicto en la Universidad Autónoma de Nuevo León, donde el maniobrismo de Echeverría intentó suplantar al movimiento universitario dirigido por los comunistas. Ese fue el origen de la manifestación y la matanza del 10 de junio de 1971. Posteriormente Echeverría y la policía política desencadenaron una brutal represión contra los 23 grupos que intentaron lograr un cambio revolucionario por la vía armada. La mayoría de estos grupos fueron desarticulados antes de combatir. A esta etapa represiva se le conoció como “la guerra sucia”, periodo en el que también hubo matanzas y arrasamiento de pueblos en el estado de Guerrero. 
Echeverría dejó heredada una crisis política nacional: Tenía conflictos con el empresariado; la llamada “guerra sucia” había dejado “saldos indeseables” para la clase política del país, muy influenciada por el pensamiento del ideólogo gubernamental Jesús Reyes Heroles; el PAN no podía disfrazar sus conflictos internos, que le impidieron llegar a un acuerdo para presentar candidato a las elecciones; López Portillo (quien definió a su gobierno como “el último de la revolución”) había sido candidato único; los partidos llamados “parestatales” (PARM y PPS) no agregaban nada a la situación política del país; en fin, el sistema no daba más de sí y tenía necesidad de un viraje urgente.
La Marcha por la Democracia, con la candidatura de Campa, en 1976, hizo más evidente la crisis y la necesidad de ofrecer una salida política. En esas circunstancias, se decidió, no inmotivadamente ni por buena voluntad del régimen, reformar la ley electoral y legalizar al PCM, lo cual ocurrió ya con López Portillo en el poder, en los años 1978-79. La reforma fue controlada, dosificada, gradual y miserablemente, pero fue una conquista en la que el PCM tuvo un papel fundamental. Por eso se puede afirmar que fue un acierto la decisión del PCM de dar máxima importancia a la lucha por sus derechos.
Estos eran algunos de los aspectos que rodeaban la realización del XIX Congreso, iniciado el 9 de marzo de 1981. En lo interno había otras circunstancias delicadas, como el manifiesto publicado por 13 disidentes llamados renovadores en el periódico Excelsior, que dividía a los comunistas en “dinos” (dinosaurios) y  “renos” (renovadores), y también se debatía fuertemente la cuestión de la democracia interna del PCM y el carácter vertical de la estructura y de la dirigencia internas, de conceptos como la disciplina de partido y de otras tesis y teorías marxista-leninistas, como las relativas a la “dictadura del proletariado”. Asimismo, se cuestionaba la militancia del PCM como una en la que pesaban mucho los intelectuales orgánicos y se descuidaba el trabajo de la militancia en las fábricas y en el campo, criticándosele asimismo de debatir larga (y a veces estérilmente) sus posiciones y planteamientos teóricos y prácticos.
La discusión posterior a la publicación de las “tesis” no correspondió al antecedente y al objetivo buscado de dar un ejemplo de ejercicio amplio y democrático, de cara a la sociedad y de dotar al PCM de una política desplegada para las condiciones de legalidad, que debía ser consolidada con fuertes avances en el crecimiento, la organización y la influencia política y social del partido. Ese proceso de discusión fue interferido por los mismos “renos”, que se constituyeron como grupo con objetivos y disciplina propia (lo cual violentaba las normas estatutarias), y que también tenían la intención de desatar una lucha interior para combatir a la dirección del partido y ganar ese papel y los cargos en el Congreso. Fue entonces ineludible atender ese delicado aspecto de la vida interna del PCM.
Internacionalmente, el PCM tenía coincidencias con las posiciones de Gramsci y el eurocomunismo, sobre todo en la valoración de la lucha por la democracia en todas sus determinaciones y su unidad con la lucha por el socialismo, como una clave estratégica del cambio revolucionario y como un espacio de desarrollo del movimiento obrero y de elevación de la política mexicana, aunque esta concepción ideológica no alcanzó a desarrollarse como estrategia política. Esta valoración de la democracia significaba una serie de diferenciaciones y contrastes con las políticas limitadoras de la democracia de casi todos los partidos comunistas gobernantes. Se mantenía una estrecha relación con algunos partidos comunistas europeos, principalmente el español y el italiano, y también, en menor medida, con los comunistas franceses. Igualmente se subrayaba la necesidad de la independencia política del PCM (y de todos los partidos comunistas, con sus diversidades), de la elaboración teórica propia, y de un internacionalismo que no redujera al PCM a ser eco de la política exterior o interior de la URSS o de ningún otro Estado. 
En 1968, la dirigencia del PCM había manifestado su desacuerdo con la invasión de Checoslovaquia por la Unión Soviética y además publicó el programa de acción del Partido Comunista de Checoslovaquia  en el órgano oficial del PCM.  Esta actitud trajo fuertes problemas con los comunistas rusos y, en general, con los del llamado “bloque socialista”. Al comenzar 1980, el PCM condenó la entrada del ejército de la URSS en la guerra contra Afganistán.
Las relaciones con los partidos de otros países se hicieron más ricas, no sólo con los eurocomunistas, sino también con los cubanos, japoneses, chilenos, rumanos y otros. En 1981, el secretario de asuntos internacionales del PCM, Marcos Leonel Posadas, viajó a China para restablecer relaciones con el Partido Comunista de China; previamente Arnoldo Martínez Verdugo, como secretario general del PCM, había restablecido contactos con ese país, luego de más de 15 años interrumpidos.
El eurocomunismo fue una importante iniciativa política para romper el bloqueo a los partidos comunistas de Italia y de Francia y una vía de desarrollo de la democracia. Sin democracia tal enfoque estratégico no era posible. Se trataba, entonces, de una búsqueda de salidas de la crisis hacia el cambio social revolucionario. Italia estaba hundida en una grave crisis económica, política y social. El Partido Comunista Italiano (PCI) y la Democracia Cristiana eran los partidos más votados. La fuerza social e intelectual del PCI era de primerísimo orden, pero pesaba el veto de EEUU y Kissinger para evitar su entrada al gobierno. Enrico Berlinguer, líder sensible, culto y creativo, propuso en 1975-76 a la DC un “compromiso histórico”, un acuerdo básico para dar salida a la crisis, para un gobierno de concentración nacional encabezado por los dos partidos; una audaz apuesta por la democracia y la independencia política. Aldo Moro, el máximo líder de la DC, fue secuestrado y asesinado por las llamadas brigadas rojas en 1978, cuando se dirigía al Parlamento que debía votar el nuevo gobierno. La brutal ofensiva del capitalismo neoliberal deterioró y descompuso el juego democrático italiano.
Por su parte, el imperialismo norteamericano desarrolló una poderosa y agresiva ofensiva mundial, que hizo pasar al capitalismo a una fase superior de desarrollo, al capitalismo depredador que sería conocido como neoliberalismo global, fase en la que se transformarían por completo las relaciones económicas, políticas y sociales de producción conocidas y que estuvo caracterizada fundamentalmente por el desarrollo de la tecnología y de la hegemonía militar y financiera estadunidense. Esta ofensiva imperialista afectó fundamentalmente a las clases trabajadoras a nivel mundial y empobreció aún más a los pueblos de la mayoría de los países en desarrollo, apuntalando a los gobiernos y partidos de la burguesía en todo el mundo. Años antes se aplicaron las llamadas reaganomics y el tatcherismo, el Consenso de Washington y su generalización en los años 80, y otras medidas que deben analizarse con mayor profundidad, pero que no son objeto central de estas reflexiones.
La poderosa ofensiva del imperialismo también se había manifestado en América Latina, sobre todo en el sur del continente, desde 1963, en que abiertamente provocaron golpes de Estado y forzaron retrocesos en la economía y la política de las más importantes naciones sudamericanas, destacadamente en Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia. Se trataba, entre otros objetivos, de impedir el desarrollo de los movimientos armados. Para analizar más a fondo esta cuestión, debe hablarse de momentos y coyunturas distintas, aunque en todas ellas hubo intervención de Washington y de la Casa Blanca. El intento de avance al socialismo por vía pacífica y electoral que llevaron Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile fue aplastado bestialmente en 1973. Se cerraban caminos.
Pese a todo ello, la correcta estrategia política interna del PCM lo había hecho crecer y fortalecerse en todo el país, particularmente a partir de la campaña de Campa, en 1976.
En este marco histórico nacional y mundial de referencia, se presentaron 35 tesis al XIX Congreso. La número 23 pretendía condensar las bases de lo que sería una política cultural, por eso se titula: “Ante los problemas de la cultura, los intelectuales y la ciencia”.
Hay que destacar también que, específicamente en el campo de la cultura, el PCM organizó, a partir de abril de 1977, grandes festivales culturales, los primeros llamados de Oposición, que era el nombre del periódico del partido, cambiando luego de nombre los festivales al del periódico del PSUM. Estas iniciativas político-culturales se inscribían en la lucha por los derechos del PCM y constituyeron una prueba de militancia organizada y de presencia pública. El primero de ellos tuvo 70 mil asistentes y seis magnas funciones artísticas en el Auditorio Nacional; 52 pabellones de exposiciones; Foro Abierto con 34 grupos y solistas; Teatro al aire libre y Rincón infantil. Además hubo foros de discusión sobre diversos temas con decenas de personalidades y exhibición de cine en los teatros Villaurrutia, El Granero, De la Danza y Del Bosque. Se habló allí de las luchas de la mujer, economía nacional, democracias y reformas, sindicalismo independiente, teatro, cine, literatura, cristianos y marxistas. Hubo delegaciones artísticas de 16 países y en el foro central destacó la dirección de Héctor Ortega y la conducción de Claudio Obregón y Aurora Molina. Fue sin duda emocionante, en la clausura de uno de esos festivales, ver cómo el público del Auditorio Nacional repleto de comunistas y banderas rojas, entonaba La Internacional, junto con los numerosos artistas que participaban en cada una de las funciones, al tiempo que se lanzaban claveles rojos desde el escenario.
Poco después, en 1981-82, el PCM se fusionaría con el Partido Socialista Revolucionario, el Movimiento de Acción Política, el Movimiento de Acción y Unidad Socialista, el Partido del Pueblo Mexicano y el Movimiento de Acción Popular, dando paso a la formación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), de corta existencia, y que cinco años después volvería a fusionarse, ésta vez con el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Socialista de los Trabajadores, la Unión de Izquierda Comunista, el Partido Patriótico Revolucionario y el Movimiento Revolucionario del Pueblo, creándose así el Partido Mexicano Socialista, en 1987, y comenzando la disolución, la diáspora de los comunistas mexicanos.
Esa diáspora y dispersión se acentuó posteriormente con las transformaciones generadas por la Perestroika y la Glasnot en la URSS (1987), iniciadas por Gorbachov, políticas reformistas tardías que ya no pudieron oponerse ni superar un largo periodo de descomposición política en la URSS, que finalmente acabó con su disolución en 1991.
Hasta aquí el marco general histórico relacionado con la Tesis 23, un marco general histórico somero que requiere de mayor análisis y profundidad, pero que nos sirve para comprender el contenido de dicha Tesis.