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lunes, 21 de abril de 2014

Con el TLCAN subieron 23 veces las importaciones de endulzantes

Con el TLCAN subieron 23 veces las importaciones de endulzantes
http://www.jornada.unam.mx/economia/2014/04/21/030n1eco

Con el TLCAN subieron 23 veces las importaciones de endulzantes

Susana González

Con el TLCAN subieron 23 veces las importaciones de endulzantes
■ En dos décadas aumentó 2,190% el valor de esas compras foráneas, reporta el BdeM
Con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hace 20 años, México incrementó 23 veces las importaciones de diversos endulzantes como la fructuosa, glucosa, malta e incluso azúcar, la mayoría provenientes de Estados Unidos, en porcentajes que llegan a 80 por ciento del total.
Estadísticas del Banco de México (BdeM) señalan que en 1993, cuando todavía no entraba en vigor el TLCAN, las importaciones de endulzantes ascendieron a 28 millones 168 mil dólares. Para 2013 llegaron a 645 millones 319 mil dólares en total, lo que implica un incremento en las últimas dos décadas de 2 mil 190 por ciento de estas compras foráneas en cuanto a su valor.
En cuanto a volumen, información de la Secretaría de Economía (SE) indica que sólo en la década pasada las importaciones de fructuosa y otros edulcorantes se dispararon 202 veces. En 2002 México compró 5 mil 900 toneladas de dichos productos, pero para 2011 importó un millón 192 mil, lo que representa un incremento de 20 mil por ciento.
A su vez, las exportaciones de endulzantes realizadas por México, encabezadas por el azúcar, aunque incluyen fructuosa y melaza, también se dispararon al pasar de sólo 13 millones 883 millones de dólares en 1993 a la cifra récord de mil 487 millones 519 mil dólares el año pasado. Esto implica un incremento de 107 veces en las exportaciones y un superávit extraordinario para México.
Los registros del BdeM demuestran que la ventaja que ha obtenido el país en su balanza comercial con estos productos corresponde en particular a esta década, ya que ha presentado déficit en varios de los años que lleva el TLCAN. Así, por ejemplo, en 1994 se importaron 41 millones 972 mil dólares en endulzantes. y se exportaron 25 millones 571 mil dólares, lo que representó un déficit para México de 64 por ciento. En 2003 las compras ascendieron a 61 mil 495 millones de dólares contra 38 millones de ventas al exterior, un déficit de 61 por ciento.
Sin embargo, a partir de esta década México vende más endulzantes de los que importa, sobre todo azúcar. El año pasado las exportaciones ascendieron a mil 487 millones 519 mil dólares, lo que representa más de la mitad de los 645 millones 319 mil dólares de importaciones.
No obstante, datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA) advierten que en el primer bimestre de este año se registra una caída hasta de 24 por ciento en la producción de azúcar, en comparación con igual periodo de 2013.
La Secretaría de Economía explica que a nivel mundial la producción de azúcar se ha incrementado desde la década pasada, y que sólo en las zafras de 2009/2010 y 2010/2011 aumentó 7 por ciento, impulsada sobre todo por Brasil, cuarto productor del planeta, mientras México ocupa la séptima posición.
El azúcar concentra 90 por ciento de las exportaciones de edulcorantes que hace México, y Estados Unidos recibe 83 por ciento del total de dicho producto, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).
Según ese servicio, México vendió un promedio de 414 mil 466 toneladas de caña de azúcar cada año a Estados Unidos entre 2003 y 2011. La cifra se duplicó en el periodo mencionado, ya que en 2003 fueron 252 mil 718 toneladas, pero en 2011 sumaron 463 mil 566 toneladas.
El segundo destino de exportación fue Reino Unido, con 7.9 por ciento, y el restante 9.1 por ciento se distribuyó entre diferentes naciones.
En cambio, México importó de Estados Unidos mil 348 toneladas por año en el lapso mencionado, y se redujeron de 2 mil 377 toneladas en 2003 a sólo 263 toneladas en 2011. El SIAP indica que Estados Unidos aportó 18.7 por ciento del total de las importaciones de azúcar que hizo México, porque el 79 por ciento lo concentró Guatemala, con un promedio anual de 5 mil 693 toneladas, pero desde 2007 se le dejó de comprar.
Trabajadores cañeros trasladan caña a los ingenios azucareros en Veracruz La Jornada
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martes, 28 de enero de 2014

México: claroscuros del TLCAN


México: claroscuros del TLCAN



México: claroscuros del TLCAN
Informe de país
Cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor en enero de 1994, trajo la promesa de mayor prosperidad y mejor futuro económico para México. Si bien la inversión extranjera directa (IED) y las exportaciones de productos como aparatos electrónicos y otras manufacturas han tenido un tremendo incremento en las dos décadas transcurridas desde entonces, la productividad general y el ingreso per cápita se han mantenido más o menos iguales. Esto apunta a una evaluación divergente de los primeros 20 años de existencia del tratado y de su impacto en la competitividad de México a largo plazo.
Firmado en 1992 por los entonces presidentes George W. Bush, de Estados Unidos (1989-93), Carlos Salinas de Gortari, de México (1988-94) y el primer ministro canadiense de la época, Brian Mulroney (1984-93), el TLC fue pionero en varias formas. Fue el primer acuerdo amplio de libre comercio entre países avanzados y una economía en desarrollo. También creó la zona de libre comercio más grande del planeta en términos de PIB total y la segunda en volumen total de comercio. Por último, dio a México una posición de avanzada para entrar en el muy buscado mercado de consumidores de Estados Unidos y secundar la tendencia global hacia la integración regional.
Ganadores y perdedores
El impacto estructural del tratado sobre la economía mexicana se sintió casi de inmediato. El comercio del país como porcentaje del PIB tuvo un fuerte incremento, de 27 por ciento del PIB en 1980 a casi 65 por ciento en 2000. Mientras el valor total de las exportaciones mundiales creció 388 por ciento entre 1993 y 2012, el de exportaciones mexicanas creció 631 por ciento, según cálculos basados en datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Un informe del Congreso estadunidense en 2013 mostró que el comercio global entre ese país y México creció 506 por ciento entre 1993 y 2012.
Sin embargo, aunque el sector manufacturero de México se ha beneficiado, sobre todo a causa de los bajos salarios, el sector agrícola se ha visto diezmado por la exposición sin protección a los subsidios agrícolas de Estados Unidos y Canadá. John Audley, ex director del proyecto Carnegie de Comercio, Equidad y Desarrollo, encontró que un crecimiento sin precedente en comercio, que elevó la productividad, y un salto en la IED condujeron a un incremento de 500 mil empleos en las manufacturas de 1994 a 2002. En contraste, el sector agrícola, que ocupa a casi uno de cada cinco trabajadores mexicanos, perdió 1.3 millones de empleos entre 1994 y 2004. Esto bien podría haber sido parte de una tendencia más general de transferencias de capital humano a sectores de mayor productividad, efecto común de la liberalización del mercado y la industrialización; pero de todos modos es impactante y puede atribuirse en parte a la incapacidad del sector agrícola local para competir contra el flujo masivo de productos baratos del exterior, sobre todo de Estados Unidos.
Las importaciones agrícolas, incluidas las de maíz, trigo y carne, deprimieron los precios de los productores mexicanos debajo de los costos de producción. Esto los sacó del mercado y obligó al país a importar más y más productos. Hoy día México importa 42 por ciento de los bienes agrícolas que necesita. En particular, las exportaciones de maíz de Estados Unidos se elevaron cuatro veces en las dos décadas pasadas y los precios cayeron casi 20 por ciento por efecto de los subsidios del gobierno estadunidense. El trigo, el arroz y la soya mostraron en México situaciones similares de incrementos de importaciones y caídas de precios. En otras palabras, si bien la liberalización comercial mejoró la eficiencia de muchos sectores industriales mexicanos, la economía del país no se benefició en forma proporcional.
Productividad, crecimiento y competitividad
Ya desde 2002, investigadores encontraron indicios de que si bien el ritmo de la convergencia de productividad entre los participantes del TLCAN se aceleró en el periodo posterior a la firma, las distancias institucionales habían evitado la convergencia de niveles de ingreso entre México y sus dos socios. Además, en los 10 años pasados el descenso de la importancia relativa de México como socio comercial de Estados Unidos exacerbó la incapacidad del primero de lograr los niveles de ingreso de los otros dos. En consecuencia, el crecimiento económico de México no ha mostrado los resultados que muchos esperaban en los 20 años del TLCAN. Durante ese tiempo el país ha experimentado dos grandes contracciones económicas (en 1995 y 2009) y un decepcionante crecimiento anual promedio de 2.6 por ciento. El PIB per cápita creció apenas 1.7 por ciento en promedio entre 1994 y 2013.
México no ha logrado profundizar el efecto multiplicador de sus sectores exportadores, con poca participación de pequeñas y medianas empresas locales y sectores conexos en la producción para la exportación y las cadenas de valor. En consecuencia, existe en el sector comercio un significativo nivel de dependencia en las importaciones de bienes intermedios. Por ejemplo, 73 por ciento de sus exportaciones en 1994 estaban compuestas de partes importadas, número que se había elevado a 75 por ciento en 2013. Por último, aun dentro del sector manufacturero, la liberalización comercial no tuvo los efectos distributivos en riqueza y generación de ingreso que se atribuyen al incremento de la competencia. La concentración de exportaciones también se ha mantenido en los 20 años pasados: en 1993, 367 compañías (de un total de 21 mil 400) exportaron 72.6 por ciento del valor total, mientras en 2012, 361 empresas (de 35 mil 700) tenían una concentración casi idéntica de exportaciones, 73.3 por ciento.
Los próximos 20 años
Con una posición geográfica estratégica y acuerdos comerciales con más de 40 países, la competitividad de México en bienes de exportación es esencial para la salud económica del país. El comercio con Estados Unidos y Canadá seguirá siendo sin duda una de las grandes oportunidades que tiene para prosperar. Además, la región norteamericana podría fácilmente volverse uno de los dinamos energéticos del planeta, así como centro tecnológico, manufacturero y logístico. La visión de una zona económica norteamericana más fuerte, dinámica e innovadora sigue sobre la mesa. Las próximas dos décadas podrían hacer realidad esa visión, también con el apoyo de la amplia agenda de reformas aprobadas en México en 2013, que deben atender muchas de las desventajas del país en competitividad (incluidos los bajos niveles de educación y de competencia en sectores claves) y colocarlo en mejor posición para aprovechar los beneficios y enfrentar los desafíos del libre comercio con sus vecinos y más allá.
Economist Intelligence Unit
En asociación con Infoestratégicawww.infoestrategica.com
Traducción de textos: Jorge Anaya
Firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por (de pie) los presidentes de México, Carlos Salinas; de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro de Canadá, Brian Mulroney, el 7 octubre de 1992 en San Antonio, Texas Los Pinos
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