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jueves, 10 de abril de 2014

Sólo 11 mil 348 aspirantes obtuvieron lugar en la UNAM

Sólo 11 mil 348 aspirantes obtuvieron lugar en la UNAM
http://www.jornada.unam.mx/sociedad/2014/04/10/038n1soc

Sólo 11 mil 348 aspirantes obtuvieron lugar en la UNAM

Emir Olivares Alonso

Sólo 11 mil 348 aspirantes obtuvieron lugar en la UNAM
■ Quedaron fuera 91% de los jóvenes que concursaron para ingresar a licenciatura
De los más de 126 mil jóvenes procedentes de bachilleratos públicos y privados que no forman parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y que presentaron el examen de selección a alguna de las más de 100 licenciaturas que ofrece la casa de estudios, sólo 11 mil 348 alcanzaron un lugar.
Ayer, la máxima casa de estudios dio a conocer los resultados del Primer Concurso de Ingreso a licenciatura en los sistemas escolarizado, abierto y a distancia, en el que participan estudiantes de escuelas de nivel medio superior que no pertenecen a la institución.
De acuerdo con las cifras, hubo 136 mil 695 aspirantes registrados para el examen, de los cuales 126 mil 683 jóvenes lo presentaron, y de éstos fueron seleccionados 11 mil 348, cifra que equivale a 8.95 por ciento, por lo que 91 por ciento de quienes hicieron la prueba no pudo obtener un lugar en la institución.
Existen dos formas de ingresar a la licenciatura universitaria: mediante los dos concursos de ingreso que se realizan anualmente (en junio próximo se aplicará el segundo, con el que se estima puedan ingresar unos 7 mil aspirantes más) y mediante pase reglamentado, que da prioridad a los egresados de los dos subsistemas de bachillerato de la UNAM (la Escuela Nacional Preparatoria y el Colegio de Ciencias y Humanidades), y se calcula que sean 30 mil los jóvenes que puedan inscribirse mediante esta opción en alguna de las 108 carreras que impartirá la universidad en el próximo ciclo escolar. Serán más de 45 mil jóvenes los que ingresen a la institución.
Las autoridades educativas han insistido en que muchos de los alumnos que aplican el examen de selección para la UNAM también participan en los concursos de ingreso para otras instituciones, como el Instituto Politécnico Nacional o las universidades Autónoma Metropolitana y Pedagógica Nacional, por citar algunas.
Como ocurre cada año, la carrera con mayor demanda en este primer concurso de ingreso fue la de médico cirujano, con un total de 16 mil 612 aspirantes, de los cuales 15 mil 581 presentaron el examen y fueron seleccionados 253. Esta licenciatura se imparte en las facultades de Medicina y en las de Estudios Superiores Iztacala y Zaragoza. La primera sede fue la más solicitada, con 10 mil 767 registros, y obtuvieron lugar 150 jóvenes.
Derecho es, tradicionalmente, otra de las licenciaturas con un amplio número de solicitudes. Para este examen se presentaron 9 mil 510 requerimientos, de los que 8 mil 854 alumnos acudieron a la prueba. La UNAM aceptó a 548 aspirantes en las tres escuelas en las que se imparte la carrera (en las facultades de Derecho y en las de Estudios Superiores Acatlán y Aragón).
Por área de conocimiento, los números son los siguientes: en el área uno (ciencias físico-matemáticas e ingenierías) tuvo 25 mil 804 aspirantes, de éstos, acudieron al examen 24 mil 86 y fueron seleccionados mil 983.
En el área dos (ciencias biológicas, químicas y de la salud) hubo 49 mil 215 solicitantes, 46 mil 391 presentaron la prueba, mil 982 fueron aceptados.
En el área tres (ciencias sociales) el número de requerimientos alcanzó los 35 mil 438 y de éstos presentaron el concurso de selección 33 mil 368; ingresarán a la institución 2 mil 878.
Para el área cuatro (humanidades y artes) fueron 13 mil 688 los solicitantes, 12 mil 635 quienes hicieron el examen y 963 los aceptados.


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viernes, 4 de abril de 2014

La UNAM: autonomía y beligerancia

La UNAM: autonomía  y beligerancia
http://www.jornada.unam.mx/politica/2014/04/04/018a2pol

La UNAM: autonomía y beligerancia

Hugo Casanova Cardiel*

La UNAM: autonomía ybeligerancia
El cumplimiento de 85 años de autonomía universitaria constituye una inexcusable oportunidad para reflexionar sobre su importancia en la institución de nuestros días. ¿Está vigente la autonomía lograda en 1929? ¿En qué medida la autonomía se ve afectada por el fortalecimiento del Estado y el ascenso del mercado? ¿Qué significado tiene la autonomía en un contexto de beligerancia como el vivido en la UNAM durante la ocupación de sus instalaciones?
Sin el ánimo de contestar de manera puntual a tales interrogantes, es posible señalar que la autonomía constituye uno de los atributos de la universidad de todos los tiempos y en tal sentido constituye parte de su ethos desde el Medievo hasta nuestros días. No obstante, como la institución a la cual define, la autonomía está en función de su tiempo y de su espacio, y por tanto no es una sola, ni puede ser considerada de manera intemporal.
La autonomía alude a la capacidad de las universidades para determinar sus fines, medios y mecanismos de vinculación. Esto significa que, si bien la universidad es un asunto de los propios universitarios, también concierne al Estado y a la sociedad toda. En tal sentido, la autonomía se constituye como el marco que estructura la compleja red de relaciones entre la institución y su entorno y que define las competencias y atribuciones de los entes internos y externos en las decisiones fundamentales de la universidad.
En términos operativos, la autonomía se refiere al grado en el cual las instituciones deciden sobre tres grandes ámbitos: a) laboral: ingreso de profesores, directivos y trabajadores; b) académico: acceso de estudiantes, selección de carreras, determinación de planes de estudio y requisitos de titulación o graduación; c) financiero: criterios para uso de los fondos, distribución del presupuesto, rendición de cuentas. La autonomía institucional es, pues, histórica, compleja y está sujeta a una constante transformación por las cambiantes condiciones de su entorno. Un ejemplo de ello en las décadas recientes es la irrupción del mercado en la vida universitaria con modalidades tales como la privatización, la limitada orientación de la educación hacia el mundo laboral o los esquemas de "formación dual" y de "educación-empresa".
Un concepto cercano, pero no idéntico, al de autonomía institucional es el de libertad académica, y se refiere a la capacidad de los académicos para desarrollar sus actividades sin más fronteras que el rigor y la exigencia del saber. La libertad académica alude a la búsqueda de la verdad sin límites (como señalaban los idealistas alemanes decimonónicos) y exime de penalización alguna a quienes llegasen a transgredir la ortodoxia política, metodológica, religiosa o social. Bajo el criterio de libertad académica se reconoce la potestad de profesores e investigadores para generar y difundir el saber sin censuras ni obstáculos.
¿Y qué pasa cuando la institución y el trabajo académico son afectados por otros grupos de presión? La ocupación de instalaciones universitarias, como la del auditorio Justo Sierra – Che Guevara, para muchos de nosotros–, que suma casi una década y media, lesiona en diversos sentidos la autonomía institucional y la libertad académica pues, además de impedir el funcionamiento de un importante e histórico espacio universitario, mantiene un tono de abierta confrontación hacia la institución, imposibilitando la realización de tareas de docencia y extensión. La ocupación del auditorio, otrora símbolo del pensamiento crítico, lejos de sustentarse en un proyecto universitario alternativo, esconde una incomprensible oscuridad en sus motivaciones, y la pregunta sigue siendo: ¿quién se beneficia realmente con la ocupación?
Hoy la UNAM enfrenta problemas específicos como el descrito y, al igual que el resto de universidades públicas, y la educación toda, vive importantes tensiones de cara a un escenario político y económico cambiante. Un escenario en el cual el Estado ratifica su presencia en temas como la evaluación y la fiscalización, la orientación del financiamiento y la certificación laboral y profesional, entre otros. Asimismo, como otras instituciones educativas, la Universidad Nacional se ve desafiada por una visión mercantil que pretende someter el conocimiento ante el ámbito productivo y la cultura empresarial.
Además de atender problemas concretos como el del auditorio, hoy la UNAM ha de responder a los retos que le plantean el Estado y el mercado. En el primer tema se juega la desactivación de la beligerancia, y en el segundo, la ratificación de su autonomía. Ambos son cruciales para el futuro de la institución.
* Investigador de la UNAM. Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación
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